Biografía de Catal ina Redman de Wichham: Una vida de misión y testimonio


Catalina Redman nació el 20 de febrero de 1933, en una familia sencilla, en un barrio de Londres. Su padre murió cuando tenía dos años, y tuvo que ir a vivir con su abuela. Vivió en 1939 el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y desde los 8 años leía una Biblia de segunda mano que tenía. “Una fría noche, cuando tenía 13 años, decidí meterme en la cama antes a leer, y llegué a Isaías cap.1, v.18, `aunque vuestros pecados sean rojos como la grana, como la nieve serán emblanquecidos”.


Refiere que se sintió indigna como Isaías para la presencia del Señor, “me arrodillé al lado de la cama y pedí esta limpieza, aunque entonces no sabía cómo obtenerla. Poco tiempo después, una amiga me llevó al Señor, y me entregué a Él”.



A los 18 años comenzó a tener interés en las misiones; “primero al escuchar historias misioneras en la clase de chicas jóvenes, pero sobre todo en unas reuniones de jóvenes en casa de nuestros mentores Leonard y Grace Dalton (él tenía dos hermanos misioneros pioneros en Tanzania)".

Dos años más tarde se enamora de Pablo y coinciden en su deseo de servir al Señor, en Inglaterra o en el extranjero. Empiezan dando clases bíblicas en la Escuela Dominical, y en un hospital de niños convalecientes, además de ir con bicicletas a los pueblos alrededor con el grupo de jóvenes para distribuir tratados y predicar. Se casan en 1954.

Desde 1953 ven claro que su lugar de destino es España, aunque no sabían nada de la obra misionera en este país, que entonces estaba totalmente cerrado a todo lo que no fuera catolicismo. A través del Sr. Ginnings, que entonces era misionero en La Coruña, y unos años más tarde, a los Srs. Trenchard y su obra de predicación y enseñanza en España, comienzan a conocer de este país y a aprender el idioma.

Viajan a España en 1958, en concreto a Barcelona, con sus tres hijos. Ya están con ellos los mellizos Miguel y Andrés y ‘el pequeño’, Daniel. Desde ese momento dedican su vida a servir al Señor, y en medio de una necesidad económica grande que Dios iba supliendo milagrosamente.

Cuando Catalina llegó a España, allá por el año 1958, eran otros tiempos, tiempos de posguerra, de calma en medio del miedo todavía. El mejor y más entrañable homenaje y recuerdo a su persona está en los labios de su esposo Pablo, en una entrevista de Jacqueline Alencar en Protestante Digital: "Se lo dije en la celebración de nuestro 50º aniversario de boda en abril de 2004. Estoy inmensamente agradecido a ella por todo lo que ha supuesto para mi vida y ministerio. Sin ella a mi lado, apoyando, aconsejando, corrigiendo cuando hacía falta –pero siempre con una lealtad absoluta-, no habría podido sobrevivir, y mucho menos llevar a cabo algo útil para la Obra en España, en todos estos años. Porque hemos pasado momentos extremadamente duros y difíciles, pero juntos, con la ayuda del Señor, pudimos salir adelante. Por eso, hemos sido y seguimos siendo, con más de 56 años de feliz matrimonio a nuestras espaldas, muy felices y agradecidos al Señor el uno por el otro".

Uno de sus versículos favoritos era Proverbios 3:5 y 6,“Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento, reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas”; y otro el salmo 23. Sus himnos favoritos eran “Oh tu Fidelidad”, que cantaron en su 50 aniversario de bodas, y “Cuán grande es Él”.

Después de seis años en Barcelona, se trasladan con los Trenchard y Jaime Stunt a Madrid. Ya en Madrid, Pablo Wickham sigue con la obra de literatura, abriendo un depósito de libros y Biblias, y haciendo muchos viajes largos para vender Biblias y otros libros evangélicos (muchas veces importados clandestinamente) a las diferentes iglesias en toda España; mientras ella sigue enseñando la Biblia a las mujeres y en la escuela dominical, llegando a ser superintendente de la Escuela Dominical en la iglesia de las Asambleas de Hermanos (AAHH) de la calle Duque de Sesto.

Están 28 años asistiendo y trabajando entre las iglesias de AAHH en Duque de Sesto y Vallecas, y ayudando en el comienzo de la iglesia en Alcalá de Henares. Catalina además de su labor de enseñanza trabaja en la oficina de cursos bíblicos por correspondencia y de la revista Edificación Cristiana.

Reciben ella y su esposo una invitación de la Malvarrosa, en Valencia, y finalmente deciden trasladarse allí, donde han permanecido más de 20 años “ayudando en todo, en la iglesia, escribiendo (mayormente Pablo) y traduciendo (yo) libros y artículos para el boletín y alguna revista, y en un proyecto con inmigrantes. Me gocé mucho también colaborando en Misión Urbana durante 10 años”.

En Valencia, donde residía, y desde hace días rodeada por los suyos, Catalina ha acabado su carrera en esta Tierra; una persona excepcional, que ha dejado toda una vida entregada a Jesús, el Evangelio y su familia e iglesia en España.

Falleció el jueves 30 de agosto de 2012, a la edad de 79 años.

Silvia

© Protestante Digital 2012

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