Biografías de mujeres cristianas, escritoras, biólogas, médicas, científicas, astronautas, maestras, defensoras de derechos de las mujeres y niños, activistas contra la esclavitud

jueves, julio 24, 2014

Elizabeth Blackwell "no es fácil ser pionera... ¡pero es fascinante!"


Esa mañana una joven subió la plataforma de la iglesia presbiteriana, en Ginebra, Nueva York, y recibió de manos del Presidente del Colegio Médico Ginebra un título de grado de Doctor en Medicina. Así, después de muchos años de esfuerzo, el martes 23 de enero de 1849, Elizabeth Blackwell se convirtió en la primera mujer en completar un ciclo de estudios en un colegio médico y recibir el grado de Doctor en Medicina. Elizabeth dijo; "No es fácil ser una pionera, ¡pero es fascinante! No negociaría un momento, incluso el peor momento, por todas las riquezas en el mundo"

Creció y se educó en el seno de una familia acomodada, muy religiosa, perteneciente a un grupo disidente, autodenominado Iglesia independiente, cercano a los cuáqueros, que se distinguían por creer y luchar por la tolerancia, la igualdad de todos los seres humanos y, por tanto, la abolición de la esclavitud y las reformas sociales, entre ellas el derecho de las mujeres a la educación. En la familia Blackwell, tanto los chicos como las chicas recibieron, dentro del propio hogar, con la ayuda de sus padres y tutores privados, una educación bastante completa, sin diferenciación por razón de sexo.


Un fuego destruyó la refinería de azúcar de su padre, lo que provocó la emigración de toda la familia a Estados Unidos en mayo de 1834, cuando Elizabeth contaba 11 años de edad. Samuel Blackwell, un hombre de carácter fuerte y decidido, similar al de su hija Elizabeth, alquiló una nueva refinería y toda la familia se instaló en Nueva York. Elizabeth continuó su educación en la que ella misma definió como una escuela excelente, y conoció de forma directa la participación en la lucha abolicionista, siendo su propia casa una de las que dieron acogida a los esclavos que huían de los estados del sur hacia la libertad en Canadá. Asimismo perteneció a diferentes asociaciones antiesclavistas.

En 1847, a los 26 años, tras ser rechazada por 12 universidades, logró la insólita osadía de matricularse en la escuela de medicina en Nueva York. La carrera que Elizabeth Blackwell comenzó ese día la llevó a la pobreza, al ridículo y al ostracismo social; pero también hizo de ella la pionera que abrió las puertas de las escuelas de medicina a las mujeres en muchas partes del mundo.

A pesar de la enorme hostilidad que encontraba en todos los ámbitos, Elizabeth perseveró en su propósito y en 1849 se graduó a la cabeza de su clase. Su aspiración era ser cirujana. Como ningún hospital norteamericano quiso admitirla de prácticas, se fue a ParÍs muy esperanzada, pero sufrió un duro desengaño, pues los médicos franceses no reconocieron su diploma. “Matricúlese en la Maternité y estudie obstetricia”, le aconsejaron. Lo cual hizo.

Terminados sus estudios en Europa, Elizabeth regresó a Nueva York a ejercer su profesión. Pero ninguna casa de huéspedes respetable la quería recibir. “Si permito que aquí viva una mujer médica puede haber una revuelta que arrase mi casa y me deje en la calle”, dijo la dueña de una pensión neoyorquina: Elizabeth tuvo al fin que comprar casa propia, con dinero prestado.

Un grupo de señoras cuáqueras fundaron un pequeño dispensario en uno de los barrios más pobres de Nueva York, poniendo al frente a Elizabeth, que pronto tuvo abundante clientela, ya que aquella gente desamparada era demasiado pobre para permitirse el lujo de tener prejuicios. Sin embargo, cuando salía a visitar enfermos, los hombres la importunaban en la calle. "Muy duro es vivir haciendo frente al antagonismo social de toda clase, sin mas propósito que un propósito elevado”.

Su espíritu activo y emprendedor le condujo a fundar el primer hospital del mundo dirigido enteramente por médicas para servir a enfermos pobres que vivían apiñados en viviendas miserables, para los cuales no daban abasto los hospitales municipales. Tal institución ofrecería a las jóvenes que estudiaban medicina la oportunidad de recibir la instrucción práctica que otros hospitales les negaban.

Elizabeth estaba segura de que el sol, los alimentos sanos y abundantes, el aire fresco y el agua pura, impedirían muchas enfermedades y ayudarían a curar otras que los médicos trataban de curar con remedios desagradables. Nombró a la doctora Rachel Cole, una de sus compañeras en la dirección de la enfermería, visitadora sanitaria. La doctora Cole, primera mujer de color que se graduó de medicina en los Estados Unidos, enseñaba a las madres inmigrantes el modo apropiado de alimentar a sus niños de tierna edad, así como las virtudes del jabón, el aire fresco y la luz del sol. Su labor inició el sistema moderno de las enfermeras visitadoras.

En 1867 ya Elizabeth había establecido una escuela de medicina para mujeres, unida a la enfermería. La fama de la escuela se fue extendiendo por todo el mundo. Un día recibió Elizabeth la visita de un emisario del zar de Rusia que deseaba visitar la institución. Veinticinco señoritas rusas que habían leído la obra de la doctora Blackwell pedían admisión en las escuelas de medicina de San Petersburgo. Se supo luego que una joven había empezado a estudiar medicina en una escuela de Argel. Poco después se recibió una carta del gobierno sueco que pedía información, a causa de que en Estocolmo había quince mujeres que querían estudiar medicina.

Para difundir sus ideas sobre la prevención de las enfermedades, fundó la Sociedad Nacional de la Salud, a la cual puso por lema: “Es mejor prevenir que curar”. Tuvo la satisfacción de ver la enseñanza de la higiene establecida en todas las escuelas públicas de Inglaterra.

Iba a la vanguardia en la lucha por el seguro contra la enfermedad y la vejez, por el mejoramiento de las viviendas de los pobres, por las cooperativas para disminuir el precio de los víveres. Se atrajo de nuevo la censura y los improperios de los fariseos y escandalizadores escribiendo sobre las enfermedades venéreas, asunto que los facultativos de entonces rara vez se atrevían a tratar ni aún en las revistas medicas.

Falleció en 1910, a los 89 años de edad, habiendo realizado su sueño de abrir la puerta de la profesión médica a las mujeres.


www.mujerdevanguardia.blogspot.com
http://www.fmujeresprogresistas.org/fichavisibilidad/Blackwell.htm
http://www.nlm.nih.gov/hmd/blackwell
Share:
Licensed by CopycristianPuedes utilizar el material aquí publicado, citando el blog y su URL
Búsqueda personalizada

Seguidores

Con la tecnología de Blogger.

Amigos en Google +

Copyright © Biografías de mujeres virtuosas | Powered by Blogger
Design by SimpleWpThemes | Blogger Theme by NewBloggerThemes.com